Cada proyecto de rotulación tiene su propio ritmo. Por eso definimos canales directos y plazos claros para consultas técnicas, seguimiento de producción y dudas sobre mantenimiento de materiales.
No es solo pegar un vinilo. Es trabajar con un proceso pensado para superficies difíciles, plazos de taller y uso intensivo. Estas son las ventajas concretas que ves en el día a día.
Trabajamos con laminados que se adaptan a remaches, canaletas y paneles texturados. La gráfica no se despega en las esquinas ni marca burbujas después de la primera lavada.
Los materiales que usamos soportan sol, lluvia, grasas y solventes de limpieza industrial. La rotulación mantiene el color y el acabado durante más tiempo, incluso en flotas que trabajan todos los días.
Antes de imprimir, ajustamos el diseño a las medidas reales de cada vehículo o máquina. Eso evita errores de escala, cortes mal calculados y retrabajos en el taller.
Cada aplicación sigue un procedimiento de limpieza, posicionado y sellado. Sabés exactamente qué se hizo y qué cuidados necesita la gráfica durante los primeros días.
Si tu empresa tiene colores de marca definidos, los reproducimos con precisión en cada unidad. La flota se ve uniforme, sin diferencias de tono entre un vehículo y otro.
Te entregamos un registro con los materiales usados, los tiempos de producción y las recomendaciones de mantenimiento. Así sabés cuándo limpiar, qué productos evitar y cuándo planificar el recambio.
Cronología de trabajo
Cada proyecto sigue una secuencia fija que va del relevamiento inicial hasta la entrega con garantía de instalación. Acá documentamos los plazos reales y los puntos de control que usamos en cada fase.
Semana 1
Semana 2
Semana 3
Semana 4
Semana 5